miércoles, 17 de septiembre de 2008

DE REGRESO


Durante nueve años estuvimos navegando sin descanso, y en el décimo finalmente se nos apareció la tierra paterna. Descubrimos ya los fuegos encendidos en la orilla, tanto nos acercamos. En este momento el dulce sueño se apodera de mi cuerpo fatigado; porque yo había dirigido constantemente el timón de la nave, sin quererlo confiar a ningún otro, para llegar más pronto a las tierras de la patria.

Homero. Odisea

Baiona

lunes, 15 de septiembre de 2008

ANOCHECE



El cielo llora lágrimas de sangre,
la galaxia se enrojece y el Universo se vacía
porque ha oscurecido para siempre
y en todas partes.

Laura Moll

Santa María de Oia

domingo, 31 de agosto de 2008

NACIMIENTO


Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.

Ángela Figuera Aymerich

jueves, 31 de julio de 2008

LLUEVE EN SANTIAGO


Fina es la voz del agua en Compostela.
Llueve un agua levísima
sobre la piedra gris
sobre la negra fuente
ensimismada.

... ... ...

Llueve en Santiago y lloran
suavemente las gárgolas.
Las campanadas miden
un tiempo sin relojes.

Graciela Maturo

Rúa da Raíña (Santiago de Compostela)

miércoles, 9 de julio de 2008

SANTIAGO DE COMPOSTELA


Assim pudesse o poema
Como a pedra esculpida
Do pórtico antigo
Ter em si própria
a mesma
Compacta alegria
Cereal claridade

Ante o voo da ave
Do espiritu que ergue
Os pilares da nave

Sophia de Mello Breyner

Praza do Obradoiro (Santiago de Compostela)

martes, 3 de junio de 2008

ESPUMA ON THE ROCKS


Acércate a esta roca junto al mar y mira:
es casi enteramente espacio vacío
(mírala electrónicamente)
es evanescente espuma toda ella
como la espuma de mar que en las rocas nace y en las rocas se deshace...

Ernesto Cardenal


Baiona

sábado, 17 de mayo de 2008

VIENTO EN LAS VELAS


Esos barcos que llegan sigilosos al muelle
tienen algo de símbolo y de fácil metáfora.

El símbolo quizá de lo que muere.

La metáfora, en fin, de una vida ignorada.


De niños los miraba inventando unas rutas
por olvidados mares y por tierras de magos.

Perdiéndose en la niebla, helados por la luna,

los barcos de mi infancia iban siempre de paso.


Perseguían un mundo que no existe. Un mundo

que ha muerto en mí, que está borrándose

al evocarlo ahora desde este mar oscuro

que sólo surcan ya los barcos fantasmales.


Felipe Benítez Reyes

Goleta Aguete (Ría de Pontevedra)